Paneles solares fotovoltaicos basados en clorofila sintética.
Una tecnología de células solares desarrollada por el centro de investigación de nanomateriales de la Universidad de Massey (Nueva Zelanda), permitirá generar electricidad a partir de la luz del sol a una décima parte del coste de las actuales células solares fotoeléctricas basadas en silicio.
Los investigadores del centro han desarrollado una gama de pigmentos colorantes para su uso en células solares.
Los pigmentos sintéticos están hechos de compuestos orgánicos simples estrechamente relacionados con los que se encuentra en la naturaleza. En concreto destaca un pigmento verde que es una clorofila sintética, derivada del pigmento cosechador de luz que las plantas usan para la fotosíntesis.
Otros pigmentos que están siendo probados para células solares se basan en la hemoglobina, el compuesto que da su color a la sangre.
Al contrario que las células solares basadas en silicio actualmente en el mercado, las células solares de demostración de pigmento verde de 10 x 10 cm2 generan suficiente electricidad para hacer funcionar un pequeño ventilador en condiciones de baja luz, haciéndolas ideales para climas nubosos. Los pigmentos también pueden ser incorporados en ventanas tintadas que atrapen la luz para generar electricidad.
Las células solares verdes son más amigables con el entorno que las células basadas en silicio, ya que están hechas de dióxido de titanio, un mineral blanco no tóxico, renovable y muy abundante, que se puede obtener de la arena negra de Nueva Zelanda. El dióxido de titanio ya se usa en productos de consumo tales como la pasta de dientes, las pinturas blancas y los cosméticos.
El proceso de refinado del silicio puro, aunque es un mineral muy abundante, consume mucha energía y es muy caro. Y mientras que las células de silicio necesitan la luz directa del sol para operar eficientemente, estas células trabajarán eficientemente en condiciones de luz ténue y difusa.
El coste previsto es de una décima parte del precio de un panel solar basado en silicio, haciéndolas más atractivas y accesibles a los propietarios particulares de casas.
El director del centro declara que ellos tienen ahora mismo el pigmento de porfirina más eficiente del mundo, y que su objetivo es optimizar y mejorar la construcción de células solares y su rendimiento, antes de desarrollarlas comercialmente.
El siguiente paso será tomar estos pigmentos e incorporarlos dentro de materiales para techos o paneles para paredes. “Hemos tenido muchas muestras de interés de parte de compañías de Nueva Zelanda”, dice el profesor Partridge.
“El objetivo último de usar la nanotecnología para desarrollar mejores células solares es convertir la mayor cantidad de luz solar en electricidad como sea posible”
“La energía que alcanza la tierra en forma de luz solar en una hora es más que la usada por todas las actividades humanas en un año.”
Las células solares son un producto de más de 10 años de investigación financiada por la por la Fundación para la Investigación, la Ciencia y la Tecnología de Nueva Zelanda.
El artículo en inglés aquí.



